La pedida de mano

Ha llegado el día. Es decir, el día en que tras algunos meses, años, o ¿por qué no decirlo: días? Tu novio y tú se han decidido a dar el paso… Sí, aquel paso que le has visto dar a alguna tus amigas o amigos, o quizá a algunos de tus primos o primas, aquellas con quienes atravesaste la infancia, y luego aquella peculiar y efervescente etapa llamada adolescencia, y que ahora les has visto emprender un nuevo camino al lado de su pareja. Se trata del matrimonio. Y cuando esta palabra aparece no lo hace de manera solitaria, pues muchos pensamientos, planes, preguntas, anhelos e incluso temores la acompañan. Por ejemplo, surgen cuestiones como los hijos que desean tener ambos, o el lugar en el que desean vivir, si será una casa o un departamento, o dónde será la fiesta, si se casarán por la iglesia o únicamente por el civil, etcétera, etcétera…

Así que, ¿por dónde empezar? Sería bueno pensar de inicio en cómo formalizar el compromiso. Y además,

en cómo participarles noticia de semejante relieve a tus familiares y amigos. Para ello una de las mejores
opciones podría ser la tradicional pedida de mano, en la que tanto el novio, como la familia de éste acuden
a la hogar familiar de la novia para anunciarles las intenciones del joven. Lo ideal es que en esta ocasión
el novio lleve algunos presentes que alaguen el ánimo de quienes desea que se conviertan en sus futuros
suegros. Para ella, nada mejor que unos aretes o un ramo de flores; y para él, quizá un puro o, si es el caso,
una botella de vino con mucha personalidad.

Ahora bien, la pedida de mano por lo general se realiza durante los cinco y nueve meses anteriores a la fecha
de la boda, esto, por supuesto depende del plazo que hayan elegido para casarse, pues no hay un protocolo
estricto al respecto, sino que se pretende que todas las personas esenciales para realizar la pedida estén
presentes.

¿Y cuál es la mejor forma de recibir a los asistentes? Pues bien, si el novio y su familia son a quienes se
recomiendo llevar los presentes, a la familia de la novia les correspondería halagar el gusto y honrar la visita
de éstos, por lo que se sugiere recibirlos con una cena, iniciando por aperitivos y algunos bocadillos que
acompañen la charla inicial, para luego dar paso a una entrada, al plato fuerte, al postre y…para cerrar con
broche de oro, el descorche de un delicioso vino o la champagne que harán aún más especial esta ocasión.

 

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