Cómo hacer tu lista de invitados sin morir en el intento

Es una situación de lo más común: hemos decidido que nuestra boda será pequeña, de entre 100 y 150 invitados, pero nuestras listas ya rebasan las 300 personas y eso que hemos descartado a los tíos, amigos y parientes lejanos a los que por nada del mundo queremos ver. Si la lista de invitados te está causando problemas, este post te ayudará a resolver los grandes dilemas que pueden presentarse al elegir a las personas que deseas que te acompañen en tu gran día.

Es común que deseemos que toda la familia y amigos vayan a nuestra boda, es más común que las personas que anuncian su compromiso por redes sociales reciban cientos de felicitaciones y mensajes esperando ser invitados al gran evento, pero como no todos podemos darnos el lujo de tener bodas grandes y fabulosas, tenemos que recortar las listas y para ello podemos tener esto en cuenta:

  • Amistades cercanas. Los amigos de la infancia, de la universidad o del colegio son candidatos para ir a tu boda solo si mantienen una relación cercana; se recomienda no invitar gente a la que no has visto durante el último año.
  • ¿Cuántos boletos hay que darles? Nuestros invitados suelen llevar acompañantes, incluidos los hijos, la pareja o sus padres, por lo que se recomienda planear desde el principio la cantidad de invitados y separarlos en dos, apartando a los que requieran más de 3 entradas, tanto para asignarles lugares como para saber si es buena idea invitarlos.
  • Personas cercanas a la pareja. Es probable que tu pareja no conozca a tus compañeros de trabajo o a familiares muy lejanos, pero si la boda será pequeña, se recomienda no invitarlos y reservar los lugares para las personas que realmente quieren que los acompañen y disfruten de su boda.
  • ¿No te agrada mucho o temes sus comentarios negativos? Todos tenemos amigos o familiares que se pasan criticando todo y nada les gusta; si estamos seguros de sentirnos incómodos ante su negatividad, digámosles bye de la lista de invitados; mismo caso con las personas con las que no tenemos un vínculo a largo plazo y son amistades con fecha de caducidad.

La boda, sin duda alguna es un gasto que vale la pena realizar, pero no vale la pena que sea una causa de disgustos o peleas en la pareja; es un día especial, muy importante y debemos pasarlo con las personas más cercanas, que hagan de tu boda un día memorable.

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